El líder libio Muammar Gaddafi sobrevivió ayer a un ataque aéreo de la OTAN en Trípoli en el que murieron su hijo menor, Saif al-Arab, y tres nietos, según informó un portavoz del gobierno libio en la televisión estatal.
Musa Ibrahim, portavoz del gobierno, dijo que el propio Gaddafi y su mujer se encontraban en la casa de su hijo de 29 años cuando se produjo el ataque, pero no resultaron heridos.
Ibrahim aseguró que el ataque había sido lanzado con precisión persiguiendo un objetivo muy claro: acabar con la vida de Muammar Gaddafi.
La Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha negado acusaciones similares del gobierno libio en el pasado y ha dicho que el único fin de sus operaciones es poner fin a la violencia contra los civiles.
Al parecer, la casa fue alcanzada por al menos tres misiles.
El portavoz condenó el atentado y dijo que se trataba de una violación del derecho internacional.
“Lo que tenemos ahora es la ley de la selva”, dijo Ibrahim a periodistas. “Creemos que ahora está claro para todos que lo que está pasando en Libia no tiene nada qué ver con la protección de civiles”, agregó el portavoz.
Las fuerzas de la OTAN tienen autorización de las Naciones Unidas para atacar a las fuerzas de Gaddafi a fin de proteger a los civiles. No hubo una reacción inmediata de la OTAN o confirmación sobre las muertes por parte de fuentes independientes.
Gaddafi, quien llegó al poder tras un golpe de Estado en 1969, enfrenta un levantamiento de rebeldes que dominan gran parte del este del país.
Rebeldes celebran
Tras conocerse la noticia de la muerte de los familiares de Gaddafi, los rebeldes que controlan Bengasi, en el este libio, salieron a celebrar a las calles con disparos al aire y haciendo sonar las bocinas de sus automóviles.
Funcionarios libios llevaron a periodistas al lugar del ataque. El techo de la casa en la que se encontraba Gaddafi y su familia, ubicada en una zona residencial de Trípoli, estaba completamente destruido en algunas áreas, dejando a la vista fierros colgando entre pedazos de concreto. Vidrios y escombros cubrían el césped de la casa y lo que parecía ser un misil sin explotar estaba en una esquina. Las explosiones del ataque se oyeron en la ciudad. “El líder en sí goza de buena salud. No fue lastimado”, dijo Ibrahim. “Su esposa también está en buen estado de salud”, agregó.
La OTAN ha estado a cargo de la operación militar internacional en Libia en las últimas cinco semanas, lo que incluye ataques aéreos en el marco del mandato de Naciones Unidas para proteger a los civiles libios.
Amenaza a Occidente
El ataque se produjo poco después de que Gaddafi llamara a un alto el fuego y dijera que está dispuesto a negociar con la OTAN para poner fin a los ataques aéreos en su país. Al mismo tiempo, advirtió que no dejará el poder. “Nadie puede obligarme a dejar mi país, y nadie me puede decir que no debo luchar por mi país”, recalcó.
Advirtió que los libios podrían llevar la guerra hasta Occidente. “Los libios son libres de extender la guerra hasta territorio enemigo; tienen razón y yo no puedo imponer un veto si tal es su decisión, ellos son libres de defenderse”. Los rebeldes rechazaron la propuesta de cese el fuego, diciendo que “pasó el tiempo de los compromisos”.
Los combates en la guerra civil de Libia, que se inició como una protesta por una mayor libertad política, ha estado en punto muerto en las últimas semanas porque ninguna de las partes ha sido capaz de dar un golpe decisivo.
Las fuerzas libias entraron a Bengasi el mes pasado, luego de que Gaddafi dijera que aplastaría la rebelión “sin piedad”. Días después, la ONU aprobó la resolución que permite los ataques aéreos y la protección de los rebeldes.
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